Si
le vieras por la calle, jamás dirías que es quién
es: un tipo flaco y encorvado, de aspecto desaliñado con sus ropas
anticuadas, su perenne sombrero ajado y su insulso bigotito coronado por
unas gafas del tipo de las que usa tu abuelo; parece alguien sacado de
otra época. Pero si te diera por pensar que se trata del tío
más rancio y arcaico con el que te hayas cruzado, créeme,
no podrías equivocarte más: con toda su pinta de menda rarito
sin sustancia (que cultiva desde sus tiempos mozos), hay muy pocos como
él que, desde la propia y escogida marginalidad, hayan estado metidos
más a fondo en todo aquel meollo de hippies,
drogas, cultura contestataria y sexo indiscriminado que se cocía
en los '60 y '70 estadounidenses. ¿Qué cómo, te estás
preguntando? Bueno, él se coló -literalmente- en el rollo
por medio de una infancia y juventud tan atípicas que, a la primera
que las sazonó con LSD,
su cabeza giró al más puro estilo exorcista, el
cerebro se le recoció y acabó dibujando los comics
más extraños, perturbadores y desvergonzados que nadie hubiera
siquiera imaginado hasta la fecha. |
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Y
no sólo metido a empujones y hasta las cachas en aquel tinglado
libertino, sino lo que es más paradójico todavía:
rehuyendo a aquellas jaurías hippies más metidas
en su papel y criticando todo aquello que veía (incluidas no sólo
las propias filas en las que aparentemente militaba, sino también
él mismo como blanco favorito para la burla), Crumb terminó
por erigirse -de forma algo involuntaria- en un auténtico icono
de toda la movida contracultural
de aquella época, alcanzando una fama que únicamente le
permitió follar mucho más (y a la que no le pidió
nunca mucho más) pero esquivando un dinero que casi siempre
venía atado a cosas que le tocaban poderosamente los güevos. |
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| Crumb
prefirió perseguir una visión que nada tenía que
ver con la moral o la estética convencionales, que escandaliza
por su sinceridad y su crudeza políticamente incorrectas;
así, alimentando un par de obsesiones fetichistas
muy bien definidas, puso al descubierto toda la hipocresía (racismo,
machismo, puritanismo...)
que se escondían tras aquellos ideales de igualdad, libertad y
democracia con los que los EE.UU. se significan de puertas afuera.
Sin embargo, nunca
pretendió ser el cronista de su época (su particular
ego no se lo habría permitido), de modo que siempre pudo y supo
evolucionar con los tiempos para que la vigencia de su trabajo perdure
como el primer día (una vigencia Considerado como el padre del llamado comic underground o simplemente comix, Robert Crumb es el artista más inclasificable que el mundo de la ilustración haya dado nunca, y posiblemente el que haya creado más ingente cantidad de material para sus numerosos adeptos, todo ello a partir de una formación por entero autodidacta. Sus viñetas cargadas de crítica social, erotismo sin ambages y mala leche corrosiva a partes iguales, le han reportado a lo largo de su carrera desde los elogios más sentidos a las críticas más virulentas, pero a él todo esto siempre le importó una mierda. La fiera independencia en la que ha logrado mantenerse (abocándole de por vida a la clase media) ha hecho de Crumb un ejemplo de integridad en el que se mezclan locura y genialidad sin frontera alguna entre ambas, un auténtico antihéroe inadaptado socialmente que circula a contracorriente y de forma sistemática por un mundo en el que -al uso de un guiño muy íntimo entre Crumb y su hermano suicida Charles- "TODO es perfecto y asquerosamente encantador." |
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ESTA PÁGINA SE LA' CURRAO ENTERA PABLO DE LA RIVA, QUE SOLO STANDO
PARADO PUDO DEDICARLE SEMEJANTE CANTIDAD DE HORAS DE TRABAJO (AL MENOS
EL CURSO DE WEBS ERA GRATIS), Y QUE LA' OPTIMIZAO PARA UNA RESOLUCIÓN
DE 1024 X 768 PIXELES. SI HAS LOCALIZAO ALGUNA ERRATA QUE DEBIERA CORREGIRSE,
TIENES ALGUN DIBUJO TXULO DEL CRUMB PARA MANDARLE O SIMPLEMENTE TE APETECE
DARLE TU OPINION SOBRE TAN SSSTUPENDA PAGINA, NO SEAS FLOJ@ Y MÁNDALE
UN CORREO, QUE LE VA A HACER ILUSION AL XAVAL. |